Metodología

La formación en el ámbito familiar ha de ser esencialmente práctica. Por ello, IFFD [Es] utiliza la metodología de las escuelas de negocio, el método del caso, que permite una participación activa de los padres.

Para cada sesión de formación se entrega un caso práctico, una situación de la vida real relacionada con el tema a abordar. Se trabaja en 4 fases: lectura individual, intercambio de impresiones entre los padres, sesiones de pequeños grupos y sesión general con un moderador experto.

  1. Lectura individual. Se trata de dedicar un tiempo a analizar la situación familiar presentada en el caso y sacar conclusiones personales.
  2. Intercambio de impresiones entre los padres. Ambos comparten y contrastan su visión de los hechos presentados en el caso, así como sus planteamientos para posibles soluciones. El objetivo es fomentar la comunicación, lograr implicar a ambos padres en la educación y ser capaces de llegar a acuerdos.
  3. Reunión de pequeño grupo. El intercambio de impresiones con otras familias (en torno a 5 matrimonios) enriquece a los participantes con nuevos enfoques e ideas para abordar una misma situación.
  4. Sesión general. Los pequeños grupos se unen y el moderador experto guía a los padres en un análisis más profundo del caso, para un enfoque correcto de hechos y problemas. Propicia un debate sobre posibles soluciones y aporta ideas clave desde su posición de experto.

El objetivo de nuestra metodología es que este proceso de análisis, comunicación serena y toma de decisiones conjunta sea interiorizado por los padres y se traslade a la vida cotidiana. Entonces estarán preparados para plantear un proyecto personal, matrimonial y familiar.

Cómo se trabaja con un caso

Al estudiar un caso, siempre hay que prestar atención a tres componentes: señalar los hechos relevantes, identificar los problemas concretos y plantear soluciones creativas. Además, para que el aprendizaje sea significativo, del estudio y discusión de un caso hay que extraer criterios que constituyan el aprendizaje de fondo para plantear y resolver problemas ulteriores.

Aunque la fase de propuesta de soluciones tenga lugar naturalmente tras la fase de definición de los problemas, también es verdad que la misma propuesta de soluciones puede llevar a cambiar el punto de vista desde el que se contempla el problema e incluso a destacar como relevantes hechos que habían pasado desapercibidos.

Hechos

Antes de actuar, hay que conocer la realidad.

En la fase de análisis de los hechos del caso, la intención debe ser distinguir lo que son hechos objetivos de lo que son inferencias, suposiciones o apreciaciones subjetivas.

Dentro de los hechos objetivos, hay que seleccionar los que son relevantes para el planteamiento y solución de los problemas del caso.

Los hechos objetivos y relevantes constituyen la información de buena calidad que está en la base del proceso de toma de decisiones. La inclusión en el análisis de fenómenos subjetivos, o de hechos objetivos pero superfluos, lleva a introducir ruido que dificulta el entendimiento de la realidad.

En cuanto a la tarea del moderador del caso en la sesión general, resulta importante el modo en el que se disponen los hechos en la pizarra, que debe responder a un plan. Hay que tener presentes los objetivos principales de la sesión y actuar congruentemente con ellos. El orden de la pizarra tiene que facilitar establecer relaciones entre los hechos, los problemas y las soluciones a lo largo de la discusión del caso.

Problemas

¿Qué es un problema? Es un estado de cosas presente que difiere de otro estado futuro deseado. La solución de un problema incluye, además de la definición de ambos estados, el proceso de cambio por el que se pasa de uno a otro.

La mayor parte de las personas no está acostumbrada a buscar problemas de un modo activo. Más que buscar e ir al encuentro de problemas, se suele esperar hasta que los problemas llegan a nosotros y, entonces, reaccionar. Sin embargo, identificar problemas de un modo activo es característico de las personas que quieren liderar su propia vida.

El proceso completo de resolución de problemas tiene cinco pasos: identificación del problema, representación del problema, búsqueda selección de soluciones, puesta en práctica de una solución y evaluación final.

Soluciones

Antes de lanzarse a buscar soluciones, es imprescindible ordenar los problemas identificados según una jerarquía o prioridades. Sin este orden, se pierde eficacia y eficiencia en la solución de problemas.

En determinados casos no será posible encontrar soluciones satisfactorias sin salirse del camino trillado. Entonces resulta necesario abrirse a contemplar los problemas desde puntos de vista diferentes, inusuales o tantear propuestas que se salgan de lo corriente. Es por ello muy conveniente fomentar las aportaciones de cada uno del modo más abierto posible, sin someterlas a crítica antes de tiempo.

Esto vale también para el estudio y solución individual de casos.

Tras el planteamiento de soluciones de un modo abierto y divergente, hay que someterlas a crítica, evaluar las propuestas cuidadosamente y decidirse por las más viables.

Una vez elegidas, habrá que concretar un plan de acción. Como es natural, en el aula no es posible la aplicación de este plan ni la evaluación de los resultados ni de los procesos. Esto corresponderá hacerlo en casa.